Salen cada día al pasto, picotean, buscan insectos, se dan baños de tierra y descansan al sol.
Tienen refugios móviles que las protegen del calor y del frío, agua limpia siempre a su alcance, y una alimentación natural, sin químicos ni apuros.
Gallinas libres, cuidadas y tranquilas. Así viven. Y así nace cada uno de nuestros huevos: con el equilibrio que solo da una vida en armonía.
Salen cada día al pasto, picotean, buscan insectos, se dan baños de
tierra y descansan al sol.
Tienen refugios móviles que las protegen del calor y del frío, agua limpia siempre a su alcance, y una alimentación natural, sin químicos ni apuros.
Gallinas libres, cuidadas y tranquilas. Así viven. Y así nace cada uno de nuestros huevos: con el equilibrio que solo da una vida en armonía.